Apenas tengo raíces
para sobrevivir a tu aguacero,
y sigo contemplando cielos despejados
implorando la lluvia.
Como una estatua de ceniza
me deshago lentamente,
escuchando la música
de tifones y vendavales.
Porque en medio de mi caos
me ahogo en tu calma,
y me duelen de frío los pulmones
escuchando la música
de tifones y vendavales.
Porque en medio de mi caos
me ahogo en tu calma,
y me duelen de frío los pulmones
de nadar en tu oscuridad
y en todos los silencios de tu nombre.
y en todos los silencios de tu nombre.
A mí también me gustaban los días lluviosos.
a esta vomitiva primavera constante.