lunes, 8 de enero de 2018

Miedos (muy) profundos

«Yo» soy mi cuerpo y mi mente. Sin embargo, existen momentos en los que es inevitable pensar que soy solo mente y que mi cuerpo es un vehículo, como tras una grave enfermedad. Nuestro propio cuerpo puede traicionarnos con un cáncer o un fallo en los órganos, venirse abajo y matarnos. Pero además, al pasar por una depresión nos damos cuenta de que ni siquiera controlamos la totalidad de nuestra mente. Me pregunto si existe una cantidad de dolor a partir de la cual uno se convierta en simple espectador de sí mismo.