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| Fotografía de Tamara Blanco |
Prohibido perros sueltos,
y locos al volante fracturando los arcenes.
Prohibido perros sueltos,
y alcohol disponible a maníacos y dementes.
Prohibido perros sueltos,
y niños malcriados -de todas las edades-
destrozando lo que pueden.
Prohibido perros sueltos, irónicamente,
cuando el arsénico global
fluye libremente
por las venas de un pedazo de tierra
del que se creen amos.
Porque eso los mueve
ser amos
de todo lo demás
porque a ser dueños de ellos mismos
renunciaron
y ahora quieren tu perro atado
para sentirse con las riendas
de un entorno enfermo y asilvestrado
que, por mucho que los atormente,jamás estará en sus manos,
por más seres que esclavicen.
No, no pienso atar a mi perro.
No al menos hasta que ellos aten su egoísmo.
No al menos hasta que ellos aten su arrogancia.
No al menos hasta que ellos
se aten
del cuello
a su comedia.
