domingo, 25 de mayo de 2014

Abre, soy yo

Te echo de menos y vuelvo a por ti
ábreme
estoy en el segundo cajón de la mesa
frío y oxidado,
golpeando las ventanas tan fuerte
que los vidrios rotos
reflejan la sangre de tus manos en el suelo,
y el sonido de las obras a la altura de tus muñecas
como el aullido de un lobo en la noche
y las voces estridentes desfigurando la carne
dejando limpio, incorrupto el hueso.
Abre, soy yo,
vengo a buscarte.