viernes, 20 de marzo de 2015

Exordio

Tu cuerpo es un templo,
de barro, heces y ese ladrillo rojo tan visto.
Sin ventanas,
que la oscuridad favorece a tus ojos,
esa especie de verdad
que parpadea cuando se la mira de cerca.
Tu boca es un mar,
y cada beso que das
es un barco fantasma flotando a la deriva.
De la tierra, tus labios,
quedan un par de playas contaminadas,
donde el agua escribe sus lamentos en la arena
escupiendo cadáveres ennegrecidos
de origen animal.
Tus manos quisieron ser la revolución
que pusiera fin a todos los padres,
solo porque tú eres huérfana
de algo que nunca podrás identificar.