Cora tiene más sitio en la cama. No obstante, no quiere dormir en ninguna otra cama.
Cuando nos encontramos lo teníamos claro, no seríamos amo y mascota, seríamos ella y yo, sin que ninguno llevase al otro atado.
Por necesidad, por supervivencia, por lo que sea, pero habíamos decidido pasar esta etapa juntos.
