Me apena ver cómo las asociaciones protectoras de galgos insisten e insisten en una extrema seguridad a la hora de pasear a un galgo. Collares anti-fugas, arneses de triple anclaje, reflectantes, chapas grabadas... y cómo muchas de las personas que han adoptado un galgo obedecen. También es curioso que todas las fugas de galgo de las que oigo hablar mencionen "lleva el arnés de tres puntas y collar Martingale, con la cadena colgando".
Pienso que la única forma de evitar que tu perro escape es haciéndole saber que no lo necesita, confiando en él, cubriendo las necesidades de un perro que, evidentemente, no es como los demás.
No solo de amor vive el galgo, sino de la libertad de su alma.