lunes, 23 de octubre de 2017

Cachivaches

He encontrado 11 de los fragmentos de un antiguo diario, y me parece que hace justicia que los publique aquí, aunque ya no tengan relevancia ninguna.




 I
Con los días, que no con los años, voy tomando conciencia de mí mismo, que no cambiando, y se está volviendo algo más amargo de lo que desearía. 
Me doy cuenta del porqué de cosas que antes no entendía, y me pesan ahora que ya estoy bastante esclavizado, cuando debieron pesarme cuando más suelto me veía. 

“Estoy tan solo como me merezco”. 

Y yo huyo, claro, no voy a quedarme a mirarle los ojos a esa bestia, me voy de ese tiempo, “ya no es mío”, me recuerdo, y cuando casi he logrado ser suficientemente egoísta como para pensar que no me importa todo lo que haya pasado, saca un brazo esa vida enterrada tan poco profunda y me da otro guantazo, que bien me merezco.

Hace unos días, 7 concretamente, volvió a exhumarse ese monstruo del cajón del que ya hablé hace mucho tiempo, y no me hizo daño, me abrazó. Hablo claro, no tengo nada que esconder porque nadie está buscando; retomé el contacto con una muy buena amiga a la que conocí hará ocho años, y yo tan estúpido que pensaba que había cambiado en cantidades épicas, descubrí que seguía siendo la de siempre (irremediable obsesión humana por el cambio, de verdad).

Este fin de semana vuelvo a Baeza, por ella, sí. Tal vez convenga excavar un poco, antes de seguir construyendo rascacielos. Te doy una oportunidad, viejo fantasma mío.
20/11/2013
II
Algunos dicen que la vida da señales, si esto fuese verdad, podría afirmar que la vida tiene complejo de madre enfadada conmigo. Sin ir más lejos, hoy me ha tirado el bote de café al suelo de un guantazo, cuando más dormido estaba. Supongo que quiere decirme que la cafeína es mala para la salud. O que no trasnoche pensando que ahí estará el café. O que no debería depender de otras personas o cosas para salir de un embrollo tal como quedarme dormido en medio de topología. 

Sea como sea, ya me he comprado un nuevo bote de café, porque yo no creo en esas milongas.

21/11/2013

III
Me gusta el ajedrez, en parte, porque cuando es necesario, el rey sale a luchar sus propias guerras, aunque al principio se esconda tras peones y torres.
Pero también me gusta porque cuando juegas una partida, siempre lo haces con alguien especial, por alguna u otra razón. Un amigo, un hermano, alguien a quien admiras…
Anoche me escapé de estudiar geometría (en verdad me escapé de responsabilidades varias) y me fui a tomar una cerveza, a jugar al ajedrez, a matar monstruos detrás de una puerta y a abrazar a quien llevaba mucho tiempo queriendo abrazar.
La vida en Baeza puede que no esté tan mal, aunque pasarlo bien aquí pueda suponer lo contrario allí.
El punto medio debe estar bien, pero no es para mí, aunque tenga que estudiármelo.

23/11/2013

IV 
Hasta hoy, guardaba una docena de bolígrafos vacíos, pero llenos de recuerdos, algunos buenos y otros malos, pero recuerdos al final, vida. Bolígrafos que mientras se vacían de tinta, se llenan de vida, y yo esa vida la guardaba en un vasito de cristal en la repisa.
No hay vieja gloria que valga, y tampoco hay tanto sitio en la estantería.

28/11/2013
 

Es poco probable que una entidad totalmente asimétrica, sin ojos y con siete bocas venga a cantar la canción que ponga fin a la Tierra, pero sí que es factible que otro ser mucho más malvado, casi simétrico y con una sola boca ponga fin a la existencia del planeta.
Lo realmente jodido de esto es que ese último ser no tiene que venir. Ya está aquí.
01/12/13

VI
Por los constantes desengaños que me he llevado con Firefox, estos días estoy usando mi antiguo navegador. Explorando (con la intención de eliminar) viejas carpetas de favoritos, he encontrado una página, posiblemente la única, que merece estar ahí. No puedo dar su dirección, solamente decir que dicha página acaba con:
“Encantada de conocer a otro número irracional”
No debo pensar que esa frase vaya dedicada a mí, pero lo que pienso, es que caso de serla, está mal puesta. Mal puesta porque siempre es prematuro decir “encantado de conocerte”, más aún si acabas de conocer al otro. Es más algo para decir a largo plazo, casi quizá una frase solo concebible y real en el momento de la muerte. Como nunca te lo dije, te lo digo ahora:
Han pasado un año y poco más de dos meses, y yo sigo encantado de conocerte.

07/01/2014

VIII

Ni seis meses han pasado desde la última vez que me veía escribiendo uno de estos mensajes en botellas para nadie en particular, y sin embargo mis vidas de antes y ahora si se parecen, es de pura casualidad.
He cambiado. No me escondo, he cambiado. He cambiado, lo repito, he cambiado.
No puedo decir que siga siendo en el fondo el mismo porque no es cierto. He cambiado por fuera (ahora soy más feo), he cambiado por dentro (he encontrado otra felicidad, ha cambiado mi forma de ver, de pensar y hasta de escribir) y hasta he cambiado alrededor, y no hace falta matizar eso último.
Y cuanto más cerca estoy de encontrarme a mí mismo, más ganas tengo de salir de esta mierda de cuerpo en el que estoy encerrado. Salir de cualquier manera.
03/06/14

 IX
¿Qué demonios debió pasarme en aquel texto número siete, como para que no me acuerde y sin embargo no quiera volver a leerlo?
04/06/14

X
A veces pienso que la decisión de abrirme el pecho y arrancarme el corazón, ‘sabiendo’ previamente que no había sitio en su piel donde pudiera guardarlo solo puede ser justificada como un caprichoso fruto del azar. 
 
“Atreverse si y solamente si al tirar un dado mil veces salen mil unos, uno tras otro.”

No confías en ello, las matemáticas dicen que no debes confiar en ello, pero las matemáticas también dicen que es posible, que el suceso existe.

Los dados evidentemente estaban cargados, estaban cargados de ella casi por doquier, cargados de confianza, cargados de valor, tan cargados que sabía que no era necesario tirarlos.

Lo único que tiene interés probabilístico aquí es lo que vino a continuación.

Aposté y perdí. Pero no perdí por no ser correspondido, perdí porque pensaba que solo me gustaba y ahora me ha reventado en el corazón, porque siento que la quiero más que a todas las estrellas del cielo, y porque sé que la tengo igual de lejos. En definitiva perdí porque soy imbécil y pensé que esto no podría pasar, que era, a todas luces, un suceso imposible.

Que me perdonen, pero nada de las matemáticas que me han enseñado sirve para esto.
27/06/2014

XI 
“Joder tío, que la olvides ya, que no te quiere”.
28/06/2014

XII 


Acabo de borrar, como quien quema una caja llena de recuerdos, más de 1GB de fotos y vídeos sin pararme a mirar de nuevo el contenido. Me he asegurado de borrar, por la parte que me toca, la mayor parte del rastro de estos archivos por la web, aunque eso haya supuesto borrar también unas 2000 fotos ‘inocentes’. He borrado contactos ahora innecesarios, y me dispongo, justo al acabar este documento, a quemar un buen puñado de gilipolleces que ocupan sitio en mi habitación pero ya no en mi vida.

Prometí que nunca haría eso, pero a mí también me prometieron amor de por vida. Las cosas son así, y la rabia puede más que todas las lágrimas que como un subnormal estoy soltado.

Me han enseñado a culparme siempre. Que si soy egoísta, que si egocéntrico, imbécil, bocazas, mala persona, mal amigo… pero esta vez no me voy a culpar, porque no tengo culpa, como dice mi padre, de ser una persona ultrasensible.

Tres meses han pasado, tres meses he esperado aunque dijese, suplicase, ordenase, que nadie me buscara. No me han buscado, no es culpa mía, y en el disco duro tiene que haber sitio para una nueva persona.
17/08/2014