I
Con los días, que no con los años, voy tomando conciencia de
mí mismo, que no cambiando, y se está volviendo algo más amargo de lo que
desearía.
Me doy cuenta del porqué de cosas que antes no entendía, y
me pesan ahora que ya estoy bastante esclavizado, cuando debieron pesarme
cuando más suelto me veía.
“Estoy tan solo como me merezco”.
Y yo huyo, claro, no voy a quedarme a mirarle los ojos a esa
bestia, me voy de ese tiempo, “ya no es mío”, me recuerdo, y cuando casi he
logrado ser suficientemente egoísta como para pensar que no me importa todo lo
que haya pasado, saca un brazo esa vida enterrada tan poco profunda y me da
otro guantazo, que bien me merezco.
Hace unos días, 7 concretamente, volvió a exhumarse ese
monstruo del cajón del que ya hablé hace mucho tiempo, y no me hizo daño, me
abrazó. Hablo claro, no tengo nada que esconder porque nadie está buscando;
retomé el contacto con una muy buena amiga a la que conocí hará ocho años, y yo
tan estúpido que pensaba que había cambiado en cantidades épicas, descubrí que
seguía siendo la de siempre (irremediable obsesión humana por el cambio, de
verdad).
Este fin de semana vuelvo a Baeza, por ella, sí. Tal vez
convenga excavar un poco, antes de seguir construyendo rascacielos. Te doy una
oportunidad, viejo fantasma mío.
20/11/2013
II
Algunos dicen que la vida da señales, si esto fuese verdad,
podría afirmar que la vida tiene complejo de madre enfadada conmigo. Sin ir más lejos, hoy me ha tirado el bote de café al suelo
de un guantazo, cuando más dormido estaba. Supongo que quiere decirme que la
cafeína es mala para la salud. O que no trasnoche pensando que ahí estará el
café. O que no debería depender de otras personas o cosas para salir de un
embrollo tal como quedarme dormido en medio de topología.
Sea como sea, ya me he comprado un nuevo bote de café,
porque yo no creo en esas milongas.
21/11/2013
III
Me gusta el ajedrez, en parte, porque cuando es necesario,
el rey sale a luchar sus propias guerras, aunque al principio se esconda tras
peones y torres.
Pero también me gusta porque cuando juegas una partida,
siempre lo haces con alguien especial, por alguna u otra razón. Un amigo, un
hermano, alguien a quien admiras…
Anoche me escapé de estudiar geometría (en verdad me escapé
de responsabilidades varias) y me fui a tomar una cerveza, a jugar al ajedrez,
a matar monstruos detrás de una puerta y a abrazar a quien llevaba mucho tiempo
queriendo abrazar.
La vida en Baeza puede que no esté tan mal, aunque pasarlo
bien aquí pueda suponer lo contrario allí.
El punto medio debe estar bien, pero no es para mí, aunque
tenga que estudiármelo.
23/11/2013
IV
Hasta hoy, guardaba una docena de bolígrafos vacíos, pero
llenos de recuerdos, algunos buenos y otros malos, pero recuerdos al final,
vida. Bolígrafos que mientras se vacían de tinta, se llenan de vida, y yo esa
vida la guardaba en un vasito de cristal en la repisa.
No hay vieja gloria que valga, y tampoco hay tanto sitio en
la estantería.
28/11/2013
V
Es poco probable que una entidad totalmente asimétrica, sin
ojos y con siete bocas venga a cantar la canción que ponga fin a la Tierra,
pero sí que es factible que otro ser mucho más malvado, casi simétrico y con
una sola boca ponga fin a la existencia del planeta.
Lo realmente jodido de esto es que ese último ser no tiene
que venir. Ya está aquí.
01/12/13
VI
Por los constantes desengaños que me he llevado con Firefox,
estos días estoy usando mi antiguo navegador. Explorando (con la intención de
eliminar) viejas carpetas de favoritos, he encontrado una página, posiblemente
la única, que merece estar ahí. No puedo dar su dirección, solamente decir que
dicha página acaba con:
“Encantada de conocer a otro número irracional”
No debo pensar que esa frase vaya dedicada a mí, pero lo que
pienso, es que caso de serla, está mal puesta. Mal puesta porque siempre es prematuro
decir “encantado de conocerte”, más aún si acabas de conocer al otro. Es más
algo para decir a largo plazo, casi quizá una frase solo concebible y real en
el momento de la muerte. Como nunca te lo dije, te lo digo ahora:
Han pasado un año y
poco más de dos meses, y yo sigo encantado de conocerte.
07/01/2014
VIII
Ni seis meses han pasado desde la última vez que me veía
escribiendo uno de estos mensajes en botellas para nadie en particular, y sin
embargo mis vidas de antes y ahora si se parecen, es de pura casualidad.
He cambiado. No me escondo, he cambiado. He cambiado, lo
repito, he cambiado.
No puedo decir que siga siendo en el fondo el mismo porque
no es cierto. He cambiado por fuera (ahora soy más feo), he cambiado por dentro
(he encontrado otra felicidad, ha cambiado mi forma de ver, de pensar y hasta
de escribir) y hasta he cambiado alrededor, y no hace falta matizar eso último.
Y cuanto más cerca estoy de encontrarme a mí mismo, más
ganas tengo de salir de esta mierda de cuerpo en el que estoy encerrado. Salir
de cualquier manera.
03/06/14
IX
¿Qué demonios debió pasarme en aquel texto número siete,
como para que no me acuerde y sin embargo no quiera volver a leerlo?
04/06/14
X
A veces pienso que la decisión de abrirme el pecho y
arrancarme el corazón, ‘sabiendo’ previamente que no había sitio en su piel
donde pudiera guardarlo solo puede ser justificada como un caprichoso fruto del
azar.
“Atreverse si y solamente si al tirar un dado mil veces salen mil unos,
uno tras otro.”
No confías en ello, las matemáticas dicen que no debes
confiar en ello, pero las matemáticas también dicen que es posible, que el
suceso existe.
Los dados evidentemente estaban cargados, estaban cargados
de ella casi por doquier, cargados de confianza, cargados de valor, tan
cargados que sabía que no era necesario tirarlos.
Lo único que tiene interés probabilístico aquí es lo que
vino a continuación.
Aposté y perdí. Pero no perdí por no ser correspondido, perdí
porque pensaba que solo me gustaba y ahora me ha reventado en el corazón,
porque siento que la quiero más que a todas las estrellas del cielo, y porque
sé que la tengo igual de lejos. En definitiva perdí porque soy imbécil y pensé
que esto no podría pasar, que era, a todas luces, un suceso imposible.
Que me perdonen, pero nada de las matemáticas que me han
enseñado sirve para esto.
27/06/2014
XI
“Joder tío, que la olvides ya, que no te quiere”.
28/06/2014
XII
Acabo de borrar, como quien quema una caja llena de
recuerdos, más de 1GB de fotos y vídeos sin pararme a mirar de nuevo el
contenido. Me he asegurado de borrar, por la parte que me toca, la mayor parte
del rastro de estos archivos por la web, aunque eso haya supuesto borrar
también unas 2000 fotos ‘inocentes’. He borrado contactos ahora innecesarios, y
me dispongo, justo al acabar este documento, a quemar un buen puñado de
gilipolleces que ocupan sitio en mi habitación pero ya no en mi vida.
Prometí que nunca haría eso, pero a mí también me
prometieron amor de por vida. Las cosas son así, y la rabia puede más que todas
las lágrimas que como un subnormal estoy soltado.
Me han enseñado a culparme siempre. Que si soy egoísta, que
si egocéntrico, imbécil, bocazas, mala persona, mal amigo… pero esta vez no me
voy a culpar, porque no tengo culpa, como dice mi padre, de ser una persona
ultrasensible.
Tres meses han pasado, tres meses he esperado aunque dijese,
suplicase, ordenase, que nadie me buscara. No me han buscado, no es culpa mía,
y en el disco duro tiene que haber sitio para una nueva persona.
17/08/2014