viernes, 28 de marzo de 2014

Hombre hiena (I)


A menudo pienso que soy una hiena,
un hombre hiena.

Parda, manchada, rayada o moradora de la tierra,
hiena malinterpretada, desconocida, y por tanto,
peligrosa por decreto.

Vosotros, que me llamáis cobarde
y huís aterrados de mi risa nocturna.

Vosotros, que me decís carroñera,
sin saber que mis dientes destrozarían,
si quisieran,
una tras otra vuestras calaveras.

Porque no busco vuestra atención,
ni respeto, ni vuestro asombro,
porque
no
los necesito.

Porque sé que no os agrado
y me da igual,
vosotros
a mí

tampoco.