la escarcha, realmente, no me importa,
abajo las calles blancas,
vacías, minimalistas,
apuro la copa,
el vidrio apenas hace ruido al llegar al suelo,
subo el peldaño,
ya no siento las manos
ni la cara.
El viento susurra
que la memoria son cartas de amor ardiendo en cualquier chimenea
de las que quedan
un folio deliberadamente en blanco en mi mano,
como nota de suicidio.
de las que quedan
un folio deliberadamente en blanco en mi mano,
como nota de suicidio.
Hace mucho frío para estar en la azotea
otro día
sin ti.